Incertidumbre europea
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uego del rescate de Grecia (que realmente no hizo más que postergar, en mi opinión, el default o sea quiebra de ese país mediterráneo), los mercados apenas se calmaron por unos meses, pero la insolvencia reciente de Irlanda ha puesto en duda la viabilidad de las economías de los denominados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) y como resultado, la insuficiencia del actual fondo de rescate de la Unión Europea para salvar la situación.
En nuestra opinión Grecia, Irlanda y Portugal son prácticamente insolventes. España podría seguir el mismo camino de los países mencionados anteriormente. Italia y Bélgica ya están en duda. Los 750,000 millones de euros aportados por la Unión Europea (UE) y el FMI serán insuficientes para afrontar la caída de más países, especialmente España, ya que es “demasiado grande para ser rescatada”.
Nuevas medidas económicas
Por eso, las autoridades de la UE estarían estudiando la aplicación de nuevas medidas, que consiste básicamente en tres opciones: a) ampliar el actual fondo; b) aplicar un plan de quiebras ordenadas de los países europeos; c) extender el programa de compras de deuda pública por parte del Banco Central Europeo.
La primera opción, la de ampliar el fondo, parece descartada por el reiterado rechazo del gobierno alemán a aportar más fondos públicos para rescatar a los países PIIGS. La posición de Alemania es vital ya que es el que aporta más dinero a este mecanismo, pero las autoridades alemanas no quieren hacerlo porque la opinión pública de ese país se opone categóricamente.
El FMI se ha mostrado dispuesto a ampliar su participación en caso de más rescates, pero ello dañaría la imagen y poder de las autoridades de la UE, incapaces de resolver sus problemas internos por sí mismas. De hecho, se mostraron reticentes a que el FMI participara incluso en el fondo de 750,000 millones de euros.
En cuanto a la hipotética quiebra ordenada de países, la UE aceptó el pasado fin de semana la introducción de rebajas y reestructuración de deudas en caso de quiebras soberanas, pero sólo a partir de 2013 y no 2011, tal y como pretendía la canciller alemana Angela Merkel.
Esta medida, que implicaría la posibilidad de suspensiones de pagos dentro de la eurozona, ha aumentado las ventas y el rechazo de bonos públicos, elevando de esta manera hasta nuevos máximos las primas de riesgo de muchos países periféricos.
El presidente de Banco Central Europeo Jean Claude Trichet ha planteado la opción de adquirir de forma la deuda pública de los PIIGS, es decir acaparar la mayoría de las emisiones de deuda de dichos gobiernos, imitando así la expansión cuantitativa llevada a cabo por la Reserva Federal de EE.UU., con todos los efectos perjudiciales que ello signifique.
El problema es que la UE es diferente a EE.UU. debido a que el coloso norteamericano es una federación de estados con un Tesoro único, impuestos federales y una unión política, fiscal, aduanera y laboral. Si bien los países de la UE comparten moneda única (el euro) pero no conforman gobierno único supranacional, ni unión fiscal ni mucho menos cuentan con un único Tesoro capaz de emitir deuda pública.
Cuando se lanzó el euro, hace muchos años, muchos economistas advirtieron que la unión monetaria sin unión fiscal no funcionaría a largo plazo debido a las profundas divergencias económicas y de competitividad existentes dentro de la eurozona. Debido al éxito inicial de la moneda única, muchos líderes de la UE desestimaron dichas advertencias.
Sin embargo, la actual crisis europea ha abierto la opción de crear una federación real de Europa. Desde hace pocos meses, los líderes de la eurozona han subrayado la necesidad de avanzar hacia una especie de gobierno único europeo, pero hasta ahora sólo se han adoptado medidas aisladas como una mayor supervisión y control de los presupuestos nacionales por parte de la Comisión Europea. La reciente compra masiva de bonos por parte del BCE podría significar un primer paso hacia la creación de los eurobonos.
La opción de ampliar el fondo de rescate de la UE, en nuestra opinión, es muy pequeña debido a la oposición de los alemanes debido a que ellos consideran que ese rescate es como premiar o subsidiar a algunos países fiscalmente poco responsables con sus déficits presupuestarios o elevados niveles de deuda soberana.
Futuro
Entonces solo quedarían dos opciones diametralmente opuestas: expulsión de algunos países periféricos de la eurozona; o la creación de un gobierno federal europeo con grandes poderes con políticas fiscales, económicas y laborales, único Tesoro, más semejante al modelo de gobierno de EE.UU. Esa última opción significa la cesión de soberanías nacionales de los países europeos. Veremos si los líderes europeos son capaces de asumir la segunda opción, sino afrontarían la reducción de la eurozona a Alemania, Francia y algunos pocos países europeos.
Claudio Brigneti Rotondo
Equipo de consultores Business Solutions Group S.A.C.